¡Buenas tardes cositas bellas!
¿Contando las horas para que tu fin de semana de comienzo?
Yo si, pero antes no podía irme sin daros mas detalles de nuestro viaje a Marrakech.
Como amante del té que soy, en cuanto nos levantamos lo primero que pedí para desayunar es el famoso té marroquí, no podía faltar en nuestro viaje.
En Marruecos se toma a cualquier hora, es una muestra de hospitalidad y de respeto, con lo cual, es muy común que nos inviten a un té cuando entramos en una casa o un local.
Al terminar de beber el vaso de té, en buena compañía y una charla agradable, era el momento de perderse por la ciudad.
Nos dirigimos a la plaza de Jemma el Fna amplia plazoleta rodeada de tenderetes, encantadores de serpientes que esquivábamos y punto de reunión de sus habitantes y turistas.
Al caer la noche desaparecen los tenderetes de la mañana y se llena de puestos de comida donde poder cenar, músicos improvisados y espectáculos de diferente tipo.
Nos adentramos en su interior y encontramos el Zoco de Marrakech un laberinto de callejuelas llenas de puestos y establecimientos donde los marroquíes hacen sus compras y donde los comerciantes intentan hacer su 'agosto' con los turistas. Para ello necesitas armarte de paciencia, ya que la población marroquí es comerciante por naturaleza y uno de los deportes nacionales es el regateo. No os dé reparo negociar, regatear y preguntar por cualquier producto que os interese, se hacen los duros, pero son buena gente.
Es imposible orientarse o no perderse por el zoco, pero no os preocupéis, tomad alguna referencia.
Hay que tener mucho cuidado con las motos, circulan a gran velocidad por esas callejuelas. Mejor apartarse, ya que pasaran aunque tú no quieras.
Nos topamos con la Kutubia es la mezquita más importante de Marrakech destaca por su alto minarete (recuerda a la Giralda) y por su color, piedra arenisca rosada, típico de la ciudad. Al igual que en el resto de las mezquitas de la ciudad, la entrada está prohibida a los no musulmanes y deberéis conformaros con verla desde fuera. Siempre encontrareis mucha gente cerca de ella, ya sea en la calle o en sus jardines.
Después de adentrarnos a la Medina y conocer más de la ciudad, cómo las Tumbas Saadíes que están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo. En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. El edificio más importante de las Tumbas Saadíes es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur (el creador) y su familia. El mausoleo consta de 3 habitaciones, siendo la más conocida la de las doce columnas, en la que están enterrados sus hijos
También pudimos conocer los Jardines de Majorelle que son propiedad de Yves Saint Laurent. Son unos jardines bastante grandes con multitud de plantas distintas. Las plantas están divididas en cactus, palmeras, bambú, plantas de jardín y plantas acuáticas.
Visitamos una cooperativa de refinamiento de argán.
Por último, la guinda del pastel, el desierto.
Para nosotros ha sido, sin duda, la mejor experiencia del viaje. Si lo hubiéramos sabido antes, cogemos 3 días en la ciudad y 3-4 días en el desierto.
Salimos de Marrakech, haciendo el recorrido por las impresionantes montañas del Alto Atlas a través del puerto de Tizi-n-Tichka, espectaculares vistas, nos quedamos gratamente sorprendidos.
En el cual paramos a descansar, donde pudimos saborear un té a la menta o un café para el desayuno.
Desde aquí continúa la ruta con su paisaje maravilloso y sus pueblos bereberes.
Hasta la Kasbah de Aït Ben-Haddou, donde pudimos parar a comer tranquilamente y después visitar la Kasbah, Patrimonio Mundial de la Unesco y lugar donde se han rodado muchas películas de Hollywood. Como Star Wars, Lawrence de Arabia, Gladiator, La Momia o la joya del Nilo. Y atención, fans de Juego de Tronos, aquí encontraréis la ciudad que Daenerys Targaryen libera en el último capítulo de la tercera temporada, cuando salen miles de esclavos llamándola madre.
Al final del día, llegamos a Zagora y pudimos disfrutar del atardecer en un paseo en camello. Disfrutamos de una excelente cena en un campamento en las dunas de Zagora y dormimos en una jaima.
Cuando terminamos de cenar, los Bereberes nos juntaron, encendieron una hoguera y empezaron a cantar al ritmo del tambor bereber.
Temprano en la mañana, disfrutamos de un desayuno típico y volvemos a Marrakech.
No puedo despedirme sin mencionar a gente maravillosa que conocimos en esta bonita experiencia. Inés, Mario, Coralie y Manu de Madrid y Francia. Esperamos volveros a ver muy pronto, un enorme abrazo.
Espero que os haya gustado lo que habéis leído y os sirva de ayuda si tenéis planeado un viaje a Marrakech. Cualquier duda podéis preguntarme sin problema, ya sea mediante mi Instagram @smilescolors o dejando un comentario.
Os mando un enorme beso ¡feliz fin de semana!
No os olvidéis la sonrisa en casa, ¡sed felices! 😘😘😘












Comentarios
Publicar un comentario